28 de diciembre de 2012

dos veces.

Sonó dos veces.
Sólo dos.
Y fueron sólo dos veces porque yo quise.
Porque yo saqué el audífono para que no siguiera sonando.
Te cuento. Salí con los audífonos grandes, los que ocupé durante todo cuarto medio, y que llevé un par de veces a la U no más con la excusa de que el calor no me dejaba usarlos más rato, porque son súper abrigadores, entonces los chiquititos, además de cómodos, son más portátiles, y así no tenía que andar con un cuello ortopédico en todas las ventanas que tenía.
Paradójicamente esa justificación -que en mi mente sonaba súper verdadera- me hizo alejarme de toda la catarsis que te genera escuchar hasta la respiración de el o la cantante, y que el audífono chico no percibe, incluso a todo volumen.
El cigarro esta vez era uno de los azules, en vez de esos mentolados que fumé hace tiempo en una situación bastante parecida. Además tenía el filtro cortado, para que quemara más la garganta cuando pasa el humo.
Los pensamientos, en todo caso, fueron los mismos.
Las preguntas, los porqués, searching for an explanation.
Miro cómo mi hermano me mira por la ventana de mi mamá a ese cuadrado chico que llamamos patio, pero que para mí, es más un balcón de departamento, o la orilla de un lago, sólo que sin el sonido del agua correr ni "la luna danzando en el reflejo".
La canción cambió.
Ya no es Heavy Cross. 
Ya no es photoshop, ni tampoco el Cristian el que me acongoja. Y no sé si es el Nacho, o Chiristian, o Isaac, o el Nico... o Pedro, no. Defitinivamente no es Pedro.
Soy yo.
Yo y mi cigarro humeante, y mis pulmones afectados por casi un año seguido de nicotina, alquitrán y asfalto molido que igual me da asco a veces, pero que, de todos modos, igual terminan dentro de mí.
- Absorvente el cabro.- hubiera dicho alguien.
- Como esponjita.- respondería yo con esa sonrisa amarga sobre la cara.
La canción ahora es Island, de Young the Giant.
La primera vez que sonó, era calmada, relajante. Y cada nota que sonó en la exquisita voz del vocalista se posó tranquila en mi cerebro.
La segunda fue agitada. Palpitante, y muy trémula. Objetivamente por la falta de oxígeno que me acelera el corazón desesperado buscando algo para seguir viviendo. Respiro.
Pero la noche no se calmó.
Y me entró el miedo, la incertidumbre de si era o no mi hermano la sombra que vi en la ventana, de si me pasaría algo extraño mirando el cielo exactamente a las tres con treinta y tres minutos.
Y me asusté porque la estrella que hace unos minutos, con la primera vez, estaba calmada, ahora se movía, tal y como un ovni dispuesto a raptarme y meterme un tubo por el ano.
- Igual rico.- digo, y Chiristian en mi mente se ríe con esa cara de sorpresa/excitación con la que se ríe cuando le digo cosas cochinas.
La colilla era diminuta, porque el filtro era diminuto.
Me dio miedo quemarme, así que simplemente dejé el pucho en la baldosa para que se consumiera solo... me imaginé apagándolo con el tobillo descubierto, y el dolor que eso causaría.
Hace unos segundos atrás me había destapado la oreja izquierda, por si venía mi hermano, para no asustarme con su silueta apareciendo desde el cobertizo, pero no. Él se quedó acostado.
Y yo hice lo mismo.
Me entré, después de barrer todo, a lavarme los dientes, abrir facebook, ver el mensaje de la Dani, que me hace reír y recordar que esta no es como las otras veces.
Esta es una vez.
Recuerdo en mi cabeza las palabras sabias de Aslan en Las crónicas de Narnia: "Nada sucede dos veces del mismo modo Lucy".
Y le creo.
Porque todo en esta vida es único.
Y aunque busquemos asociarlo, conectarlo, repetirlo, en el fondo siempre esas categorizaciones son ambiguas.
Porque todo en esta vida es único.
La Dani, con sus sencillas palabras me deja claro que ahora no estoy achacado del todo, y que, aunque a veces sienta que no, sí he logrado algunas cosas.
"Hay luz al fondo, siempre, hay, luz al fondo".
Esa vez con Heavy Cross veía la luna lejana y poco brillante.
Esta vez con Island, dejé que me encandilara, lo suficiente como para que la estrella/ovni que se movía desapareciera por unos minutos.

have you missed my warm, on your island? 
~ 

1 comentario:

Unknown dijo...

A ratos, he sabido que esa Dani te habla puras weás, pero todo tiene un fin y cada vez estamos más cerca de encontrarlo.
Bonito todo esto... así como los cambios bruscos de una canción, como la respiración agitada-calmada-agitada nos toca muchas veces, pasa algo parecido. Son los cambios que hacen falta: subir el tono -entiéndase como quiera-, encontrar el sentido, el respiro profundo aún no llega, pero viene.
Intentar vivir de nuevo no puede ser tan malo, porque ya resistir entre tanta mierda nos hace especiales, no sé si de buena o mala manera, pero nos hace distintos. Supongo que deberíamos sentirnos bien, afortunados, hasta capaces de presumir el coraje que no tenemos, pero que también llega a ratos.
La mierda no es permanente, y alégrate porque -afortunadamente- nada lo es.

Lo que es yo...
Yo te quiero tanto <3 :*