No entiendo cómo es que la herida de mi ceja, después de casi siete meses, sigue sin cicatrizar. Se suponía que mi sangre tenía buena coagulación.
No entiendo cómo es que los traumas que me atormentan, después de casi siete meses, siguen causándome pánico. Se suponía que mi mente era una madura.
No entiendo cómo es que sigo cayendo en los mismos antros, después de más de tres años, sabiendo que no sirven. Se suponía que era una persona inteligente, alguien que aprende.
Pero claro, también está la posibilidad de que todos se hubieran equivocado.
Mi sangre es una mierda, mi mente no supera el pasado, y por supuesto, de inteligente no tengo ni el bigote.
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