masticar la carne se me hace cada vez más sin-sentido.
comer sin hambre, respirar sin ganas de caminar.
y después sigo, como si nada, pero se me olvida esa parte donde sacudo, esa parte donde aprendo, esa parte donde memorizo la piedra con la que acabo de tropezar.
el estómago lleno me incomoda, y la muñeca también... supongo que es ese es mi punto máximo, mi clímax de la decadencia: una pastilla, ardor en la muñeca izquierda y mucho pollo con verduras.
no me sirve de nada porque continúo, y se supone que todo esto se hace para parar.
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