-Es preocupante, ¿lo sabes?
-Si, si lo tengo más que claro.- aspiré con mis dos dedos cerca de mis labios.
-¿Por qué el gesto?
-Porque quiero fumar.
-¿Fumas porque te gusta el humo?
-Ahora si.
-¿Y antes?
-Antes no, antes fumaba porque me alejaba de la realidad, porque me relajaba al punto de marearme. Porque inconscientemente sabía que mis pulmones llenos de nicotina y alquitrán no era sano, y me estaba matando más rápido de lo común.
-¿Quieres morir?
-A veces, si.
-¿Y otras veces?
-Otras veces, no. A veces siento que no valgo, que estoy sólo gastando aire. A veces, cuando me miro al espejo, o miro fotos, pienso que mi físico va mal. A veces me miro el abdomen, lleno de espinillas, igual que mi cara. A veces miro mi pecho, dos senos. A veces toco mi cuero cabelludo, lleno de granos sangrantes. A veces toco mi pelo, muy grasoso o muy seco, pero de cualquier manera, desagradable, no-acariciable. A veces miro mi trasero, lleno de estrias. A veces, muchas veces, me doy asco.
-¿Y qué piensas otras veces?
-Otras veces pienso que soy inteligente. Que el físico no dice nada, que si la gente se da el tiempo de conocerme, me termina queriendo. Otras veces me siento bueno, útil, astuto. Otras veces siento que valgo y que estoy en la tierra porque tengo que hacer algo grande.
-¿Por qué no recuerdas más las otras veces, entonces?
-Porque otras veces estoy pensando que mis pensamientos no son los correctos. Otras veces estoy sintiendo que soy mentiroso, que soy víctima, que soy interesado. Otras veces estoy captando malas vibras provenientes de mi propia cabeza y de mi intelecto. Otras veces estoy pensando/sintiendo que mi inteligencia, lo único por lo que sigo viviendo, no sirve para nada tampoco, y es tan o más horrible que mi físico. Otras veces siento, incluso, que mi familia estaría mucho mejor sin mi acá. Otras veces, mis otras veces se combinan con los a veces, y me doy cuenta que son ambas veces una sola vez.
-¿Y a veces no te sientes bien, también?
-A veces si, a veces me siento lindo, y aceptable, pero siempre termino pensando, que a veces seré querido sólo por una persona a la que yo mismo rechacé.
Silencio. Pucho invisible para ella.
-Es preocupante, ¿lo sabes?
-Si, si lo tengo más que claro- aspiré con mis dos dedos cerca de mis labios.
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