12 de junio de 2012

otra vez.

Seco, frío, inodoro... y corrosivo.
Levanté el brazo, sonreí, mostré mi ánimo -bastante evidente- por conocerte, porque al fin, me estoy dando ánimos de acercarme. Pero la respuesta fue seca, fría, inodora, y a la larga, corrosiva.
Comencé a pensar en todo mientras caminaba por entre la multitudinaria cantidad de gente que se sube al metro a esa hora. Con pasos acelerados me apresuraban la marcha, pero yo insistía en ir lento, porque lo único que no quería, era llegar a casa.
Encerré mis ilusiones en un hecho que no es fáctico, y con la negatividad de mi estómago vacío, no pretende serlo.
Mirar el suelo pareció un lindo pasatiempo. Porque ni la música la tenía. Y aunque encontré la distracción en el tecnolecto de la señora con el caballero que iban a mi lado, los sentimientos no desaparecían...
No han desaparecido.
Estoy en la negativa, pero asumo las consecuencias. Porque sabía perfectamente qué es lo que sucedería después de imaginar tanto. La única conclusión que logro sacar al respecto, es que mis películas son monumentales. Y esa tampoco es una conclusión solucionadora.
Entretanto, de estación en estación, comencé a rogar por una cara conocida. Algún hola distinto al tuyo. Uno que me hiciera sentir felicidad, o al menos me diera una excusa para inventármela por unos cuantos minutos.

siséquemelodije.

No hay comentarios: