15 de octubre de 2011

Sin sentido: astrónomo.

Hubo una vez, hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo en las lejanías de Europa, un astrónomo. Coleccionista de estrellas que disfrutaba de ellas cada noche. 
Se había inducido el cambio de horarios para dormir de día y poder pasar todas y cada una de las noches junto a sus tan amados astros.
Una noche cualquiera, el astrónomo, que ya conocía las constelaciones de memoria, notó que había un cuerpo celeste de más, sobrante entre todo el infinito mar de pequeñas luciérnagas del cielo. El fulgor de esa estrella le pareció tan hermoso que perdidamente se enamoró de ella, y todas y cada una de sus noches las pasó mirándola.

Hubo una vez un alma, que se pasó toda su vida perdida entre las multitudes que la rodeaban, sola, inerte.
Su ensimismamiento nunca le permitió ser valorada como la increíble persona que era: pura, verdadera, transparente, buena, y bondadosa.
Los años pasaron para ella, y su alma, nunca recordada, ascendió a los cielos para ser parte de las eternas constelaciones que componían el firmamento. Pero era tal su introversión que ni ahí logro integrarse entre el centenar de almas que la acompañaban. 
Entonces miró hacia la tierra y notó que un pequeño humano no quitaba los ojos de su brillo. La mirada del humano era tan tierna y amable que la enamoró perdidamente. Pasó millones de años mirándolo exclusivamente a él.

El astrónomo miró toda su vida a la pequeña y bellísima estrella que le entregó el calor necesario incluso en las noches más frías, hasta que una noche oscura y nublada, la vejez del astrónomo le jugó una mala pasada y por su naturaleza humana, falleció.

La estrella notó que el humano ya no se presentaba, y con un insoportable dolor, rogó a la Madre Luna que la transformara en humana para bajar y poder ver a su hombre, y vivir lo que tenga que vivir con él. La Madre Luna le advirtió que para bajar debía nacer de nuevo, aún así, la estrella aceptó.

Una noche oscura y nublada, un nuevo astro apareció en el cielo, clamando por una hermosa alma que brillaba en el cielo.
Una noche oscura y nublada, una nueva bebé nacía en un pequeño pueblo en Europa, al ver su belleza, los padres decidieron llamarla Estrella.


Stargazer - Paloma Faith.

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