Y no lo digo porque mi vida sea arriesgada, pero, ¿cómo se le llama a la persona que el destino le cambia en cuestión de días, de horas, de minutos?
Así va mi vida: te conocí, te tuve, me dejaste, te perdoné, te tuve, primera cita, no llegaste, te dejé, te perdoné, te decidí perder.
Algo así como la tercera es la vencida, porque a la mitad de la segunda llegó alguien más, y ese alguien más me movió todo lo que se llama suelo, todo lo que se llama mundo, todo lo que se llama universo.
Ese alguien más me hizo sentir cosas increíbles, que ni yo mismo creí que podría sentir (así de brígido).
Se suponía que ésta debía ser una entrada seria, filosófica y profunda sobre cómo ha cambiado mi vida, pero verdaderamente mi comportamiento últimamente no ha sido nada filosófico, porque ni pienso las cosas, las hago.
Me hiciste crecer, por eso doy gracias.
Me hiciste ver el amor con otros ojos, por eso doy gracias.
Me hiciste entender que yo también puedo ir lento, por eso doy gracias.
Me hiciste una mejor persona, y por eso, no hay palabras que se comparen con la gratitud que siento.
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