Entonces ésta pieza atacó a lo más débil: el corazón. Y la relación de lindos "te quiero" pasó de poco a un simple, "me gustas", y terminó por ser un equívoco "te extraño".
Mentir es feo, lo tenía claro, por eso dijo las cosas como eran. Exigía poco y recibía nada. Daba mucho y le exigían poco.
Transparencia, humildad e incluso honestidad fue lo que vio en la otra chica, pero así no se puede. A kilómetros de distancia no se puede.
Seguía extrañando. Tal y como el tipo del café, pero ella extrañaba una disculpa, no de parte de ella, si no que quería darlas. Era exasperada, y lamentaba haber reaccionado así; pero como dicen, todos merecen una segunda oportunidad, y ésta chica de la octava, no fue capaz de otorgársela.
Extrañaba a su ranita, echaba de menos cuando prometió que jamás pasaría a algo más.
No quiero ser, otra mujer, de tu historial
Quiero ser la única especial.
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