La puerta se abrió en la oscura habitación para que la luz exterior se untara frente al antiguo mesón lleno de polvo y telarañas.
La personita tomó una pluma sórdida para parapetar en un papel todos los pensamientos redundantes que su cabeza vomitaba.
Así, abrió la tinta negra, que frente a la luminiscencia solar, se notaba de un tono grisáceo y comenzó a escribir de nuevo. Como si alguien lo obligara. Como si alguien le rogara mover sus brazos. La personita solo se dedico a reescribir sus clichés. Para sobrevalorar, más tarde, su vida de adolescente.
1 comentario:
(Volví a mi casa).
Pd: Te amo rebelde reprimido ♥
Publicar un comentario