La metáfora a la mierda. Quiero hablar.
Hoy después de todo las cosas no finalizan muy bien -no han estado bien-.
Pero después de noticia tras noticia, se fue llenando el vaso de agua, y es necesario que éste se arrebalsara, después de todo, no soy un tronco hueco.
Me duele el pecho desmedidamente por una traición amistosa, algo que debí ver venir, porque se avecinaba a la vuelta de la esquina con pasos agigantados para golpearme directo en la cara y meter el dedo en la yaga.
Las lágrimas que ahora caen de mis ojos son en parte porque te recuerdo/extraño como la tierna persona que fuiste conmigo.
Las lágrimas que ahora caen de mis ojos son en parte por la exclusión de alguien que yo creí, reconocería mi talento, pero que sin embargo, no logra recordarlo cuando más se necesita. Hay otros con roles mejores.
Las lágrimas que ahora caen por mi rostro son porque estoy dolido, con desanimo, sin muchas ganas de seguir luchando; porque me he caído confiando en que me atraparían.
Tu recuerdo, la exclusión, el desanimo, y por supuesto, el trabajo de matemáticas.
1 comentario:
¿Qué le pasó, Ashito mío?
Publicar un comentario