Estúpida reputación.
Estúpido yo, por dejarme llevar por cosas superficiales.
Te advertí de alguna manera que me tenía que ir antes, cuando te juro que lo único que quería era quedarme mirándote a los ojos, tomándote las manos y conversar un rato más.
Pero estaba mi mamá atrás mío mirandome fijamente que es lo que hacía, y que no hacía.
Ni te miré a lo ojos, con eso te lo digo todo, pero te juro que hubiera pedido cinco minutos más, y otros más, hasta aburrirme de conversar contigo la infinidad de cosas que tengo que decirte y que tuve que callar por tener a mi ángel guardián en un Tico azul.
Espero, que para la próxima podamos estar solos, tranquilos, sin las otras 100 almas alrededor de nosotros.
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