Ahora mismo me siento como en esas películas con pifias, cuando el personaje aparece corrido de la imagen; ¡o como en El Aro! Cuando le sacaban fotos a los que habían visto la cinta, y su cara se distorsionaba. Porque ya siento que si me miro en fotos, me desconozco.
No me siento la oveja negra... al menos la oveja negra es oveja. Yo soy un ratón junto a una manada de elefantes... corren de mí, y repugna mirarme, a toda especie.
Soy comida de buhos, de los nocturnos.
La luz al final del camino se apagó, y ya no me queda señal para seguir caminando, e incluso he llegado a sentir la sensación de que cuando oro, estoy mandando mis señales al espacio exterior.
Ya nadie me escucha, nadie entiende lo que digo, y no los culpo; porque estoy hablando un idioma, que nadie en la tierra lograría entender.
El dolor de cabeza me rebasó.
Nunca me había dado tan fuerte y tan arriba,
y ahora, ni las pastillas sirven para quitar el dolor.
2 Tapsin, y una tensiomax.
Eso debería bastar...
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