22 de junio de 2010

Severo.

Desde hacía años que Maribel no sentía lo que estaba sintiendo esa noche. Una especie de cariño noctámbulo; un afecto vampiresco.
Su mejor amiga, Melanie, le había advertido sobre éste tipo, pero ella no hizo caso, y siguió enamorándose e intentándolo. Nadie sabría nada, todo ocurría en la noche.
Los lugares eran idóneos para el narcotráfico, las negociaciones ilegales o simplemente las conductas anarquistas. Pero ellos dos se reunían a intercambiar saliva, y no conversando, y bastante bien que se lo pasaban, sin embargo, el problema está, en que Maribel no planeaba tener su primera vez debajo de un puente con olor a mierda, y con restos de cadáveres que a nadie le importaron; al contrario, siempre soñó con una habitación a la luz de las velas, un poco de jazz clásico, o soul para relajar el ambiente, y por supuesto, una cantidad considerable de vaselina y preservativos para evitar todo tipo de contacto viral con su pareja. Pero las cosas indicaban que no ocurriría eso, que esa noche Maribel no llegaría virgen a su casa, que tendría que comenzar a acostumbrarse al olor a mierda, que tendría que usar los cadáveres como colchones, que no habría velas o jazz clásico. Maribel notó que el narcotráfico, el anarquismo, y la noche misma, rodeaban la lujuria de su amante.
Meterse en ese callejón sin salida, y desprotegida, fue sólo su culpa, y ese, fue su castigo más severo...

1 comentario:

Jana. dijo...

A veces creo que Maribel fue feliz. O es feliz. La vida la tomó y la agarró de sorpresa; le hizo respirar, le enseñó a vivir.



Hay palabras que me chocan.
No sé, me encantó. Creo que, de toooodo lo que te he leído, ha sido lo que más me ha gustado.
Te quiero mucho Ashito ♥

pd: Agranda la letra xd No veo :| xd