Era –y sigue siendo- típica nuestra visita al estacionamiento abandonado de la Plazuela Independencia, lugar donde nuestros pelambres más oscuros salen a la luz… ¿y qué?
Allá abajo nadie puede escuchar lo que hablamos, lo que dijimos, lo que pensamos; lo que alguna vez callé, allí abajo lo dije, porque sólo en un lugar oscuro, puedo salir a la luz. Y por sobre todo, porque nos han visto allá abajo, pero nadie nos dice que salgamos. Supongo que ven en mi cara la necesidad de desahogarme.
2 comentarios:
Hola me ha encantado tu blog, increible lo que escribes, te dejo mis saludos & besitos
te me cuidas, Me suscribo enseguida :D
espero que pases por mi blog, estoy comenzando recien, pero cualquier comentario es siempre
bien recibido Byebye
Sólo falta solucionar detalles, la base está muy bien.
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