27 de mayo de 2010

Puerta de vidrio.-

La despedida fue bastante dura te diré. No lo creí así, pero lo fue. No me gustó decirte adiós.
Por mucho que hubieran unos cuantos años de diferencia entre nosotros, me caíste muy bien, y te agarré mucho cariño. No me importaron solamente las apariencias -como siempre-, ésta vez había algo más; tu amor, tu pasión, tu dedicación por hacer lo que amas hacer, te hacía vulnerable, amable, me hacía quererte.
Hablé contigo unas dos o tres veces, por que después de todo, no pasabas más allá de ser mi profe, pero te juro que te hecharé de menos.
No lloré por la tía Trini, no voy a llorar por ti. Pero siempre me quedará en la memoria, la manera en la que tu sombra se disolvió a través de esa puerta de vidrio.

1 comentario:

Carito dijo...

Falta pulir ciertos aspectos, quizás algo más de poesía... pero el final fue genial.