Me enamoré de un hombre muy muy malo,
desde que lo conocí he estado muy muy muy triste.
Junio se desvaneció en flores de la luna de Septiembre, disminuída y ranurada.
Tu perfume me cazó incluso después de ver las puertas del cielo oscilando para abrirse hacia mí.
Lujurioso en tus brazos, tu sonrisa es el sol frío en la oscuridad.
La miseria se regocija cuando estás cerca y la fiebre,
sin signos de enfermedad, me mantiene ardiendo, justo en el corazón.
El invierno se derrite, ella se rehuye callada como el silencio que una estrella moribunda hace.
Soy un pájaro encarcelado a tu música, un criminal a tus oraciones,
te veo al dormir, incluso cuando no estás ahí.
Imagínate ésto: tus labios en mis labios.
El espejo sirve por ahora porque te desvaneciste como una nube.
Un arcoiris lloró colores en toda la calle
cuando te fuiste. Quizá algún día nos veremos.
"Oh mujer", me llamas.
No he pegado pestaña desde 1916,
no había nacido ahí, pero de seguro se siente que el tiempo ha pasado.
Las sombras desfilan afuera de mi puerta,
desearía estuviésemos bailando en este viejo piso,
los autos bocinean en esa sucia calle,
desearía estuvieses gritándome que me limpie los pies.
Pintura de labios ocuparía por un millón de años,
sólo para impedir que tus ojos caigan en lágrimas.
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