22 de julio de 2012

Conversaciones pendientes.

- ¿¡Al Matías!?- se alteró botando un poco del café de su boca.
- Si.
- ¿Matías de Puerto Montt?
- El mismo.

Guardo silencio, tomó otro sorbo de la taza, y me miró con los ojos bien abiertos.
- Estai' loco.
- Supongo, siempre lo he estado.
- No, pero es que en serio, se te están zafando heavy los tornillos. Volver a ese individuo de 2009. ¡Dos mil nueve po' huevón!
- Si sé que es del 2009, si lo vi por los mails. Sólo quería saber cómo estaba.
- ¿Y cómo está?- preguntó dejando la taza en la mesa de centro.
- Está bien, tiene una vida. Pareja, fuera del clóset.
- Qué bueno por él po'.
- Si, me alegré bastante...

Un silencio de dos minutos alargados, eternos, extensos. Yo miraba fijo el vapor de la taza.

- Te quedaste pegado.- me distrajo.- ¿Por qué haces esto?
- ¿Esto qué?
- Volver a tratar con gente de hace años, escuchar música antigua. ¿Por qué persigues la nostalgia?
- No lo sé.
- ¿No se supone que tu lema era: "mirar adelante"?
- Se supone, pero uno nunca sigue los lemas que se propone.
- En eso tienes razón. Ten cuidado no más, no te vaya a dar por buscar a los demás.
- De hecho, se me había pasado por la mente buscar al Iván, pero él había hablado con el Pedro, y le dijo que no estaba ni ahí con conversar de nuevo conmigo, me cree loco.
- Estás loco.
- Con él fui lunático.- me reí. Ella me acompañó mis carcajadas.
- En todo caso, cuando digo "buscar a los demás", me refiero a los más recientes.
- Ah, ¡no!, estás loca... no. Busco nostalgia, no depresión. Además, son heridas sangrantes todavía, falta mucha cicatrización.
- Comprendo. ¿Y te han molestado?
- No, o sea, lo último que supe que es querían retomar el contacto. Pero no sé si estoy listo para eso. Tengo muchas conversaciones pendientes contigo todavía.
- Cierto, hay muchos problemas que solucionar.
- Muchos.

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