25 de junio de 2012

re - cuático.

Es re cuático cómo una sonrisa cambia el día.
El hecho de vivir sin poder controlar la pena que me asedia cuando quiere, me recuerda que los momentos felices, por muy efímeros que sean, debo de aprovecharlos a concho, gastarlos. Total sólo se vive una vez, y como me han repetido más de un millón de veces: preocúpate por el ahora, después verás que hacer después.
La coincidencia fue exquisita, conversar sobre ti. Hueviar sobre nuestra relación inexistente, decir que todo se está terminando, que probablemente me evitas, que llevo una semana sin ver tus ojos verdes, y la vida, el destino, las moiras o Buda me ponen frente a ti a la entrada de ese baño, y tu cara, tu sonrisa, y obvio, tus rulos, realmente alimentaron algo en mi.
Esta vez si fuiste más simpático, y fue otra hueá tu simpatía. Hicieron mi viaje de vuelta a casa.
Quizá el gringo me ayudó mucho desde anoche. Quizá marchar el sábado, gritar mi homosexualidad, sentirme libre, feliz, completo, aceptado e identificado, han hecho que de a poco la felicidad llegue de a pedacitos. Qué se shó.
Mi punto es, que ahora me siento bien, y sea esta una redención o no. Sea esta una felicidad efímera o no, es la única que tengo, y por tenerla, ya tengo derecho a disfrutarla.
Es re cuático cómo una sonrisa cambia el día.

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