11 de abril de 2012

Abrí los ojos.

Publico esta canción porque creo que nunca una letra había sido tan ridículamente certera, y es que hasta de la fecha se acordaron.

Nuevo Abril estrena otro disfraz. Hay un muerto encima del sofá.
Viernes trece, rojo, otra vez impar.
Nado entre la nada y su mitad, nado entre el concepto ser o estar.
Si soy lo que siento, siento que no estás.
Siento que no estás.

Y es que ya no hay lágrimas que valgan, ni misterios que cuidar.
Solo la misera certeza de que nada será igual.

Y abrí los ojos para ver si aún estabas, pero ya era tarde.
Y solo queda una pared, y algunos siglos para despertarme.
Y si lo pienso, ya lo sé, no muero en el intento, 
pero salgo herido, y lo bastante como para no estar vivo.

Tengo el don de la oportunidad. Tengo el temple y la capacidad,
para echarte de menos, cuando ya no estás.
Pierdo por momentos densidad, pierdo grados y efectividad.
Ahora ya lo entiendo, aquí no hay vuelta atrás.
Ya no hay vuelta atrás.

Porque ya no hay lágrimas que valgan, ni misterios que cuidar.
Solo la misera certeza de que nada será igual.

Y abrí los ojos para ver si aún estabas, pero ya era tarde.
Y solo queda una pared, y algunos siglos para despertarme.
Y si lo pienso, ya lo sé, no muero en el intento, pero salgo herido, 
y lo bastante como para abrir los ojos y entender,
que ahí no estabas porque ya era tarde.
Y solo queda esta pared, y algunos siglos para despertarme.
Y si lo pienso ya lo sé, que muero en el intento
y que todo es merecido, y ya es bastante, en serio, no lo puedo evitar.
Pensar que todo, todo va a terminar, y si miro atrás no encuentro aún motivos.
Aún motivos.

¿Quién quiere abrir los ojos para ver que ya no queda nada que entender entre tú y yo?

Maldita Nerea.

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