4 de marzo de 2012

Sed de nicotina.

El calor sofocante del día de hoy lo hizo extraño, corto, e incómodo a ratos.
Si intento concretar en mi mente algún recuerdo, no me sale ninguno, porque ya ni de mis días me acuerdo...
Once no hubo, porque ese pan con queso no fue once. No fue la ceremonia casi litúrgica que se efectúa a diario en la mesa, donde conversamos de nuestro día, y yo, incómodamente tiro comentarios como: "este tipo parece que es gay". Así como para que la palabra se escuche más en la casa, y no resuene solo en mis pensamientos.
Desperté tarde, almorcé tarde, y vi Glee hasta tarde.
El fumar anoche no me hizo bien porque ahora la sed de nicotina y tabaco no la apago con nada, y se me hace agua la boca el imaginarme un pucho en la mano... y si, me hice adicto. Pero como no hay plata ni para el pasaje, mucho menos tengo para una cajetilla.
Ni cagando le pido a mi mamá, ya le dije que quería una piteada, y atinó a mirarme con su peor cara mientras hace ese sonido como: "espero que estés hueviando".
Quiero que sea lunes, para entrar a la U, para por fin dar vuelta la página y terminar con este maldito verano, que se me ha hecho más que eterno. Tres meses y medio donde lloré, pataleé, me curé y fumé, y estuve suficientes veces al borde de la locura (si es que ya no lo crucé).
Quiero que sea lunes, pero no sé si quiero que sea martes.
Porque en el fondo se que te amo, pero no sé si es porque te ame, o porque me acostumbré a ello.
Me da miedo pensar en todo, y por eso no recuerdo, y escribo hueás, y escucho My man, y reparo en el calor que hace, cuando ni siento calor.
Fue extraño, corto, y bien incómodo, como este verano, como pensarte, y como recordar que efectivamente te extraño, y que aunque me de miedo admitirlo, te necesito a mi lado.

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