11 de enero de 2012

me tengo que tragar

Lo peor de todo es que me doy cuenta que estoy mal, que debería hablar con alguien, y no lo hago. Porque eso implicaría psicólogos, probablemente antidepresivos, y gasto de plata que no hay, porque son otras las prioridades (como una matrícula universitaria por ejemplo).
Me han pasado cosas geniales estos días, me refiero a que, que te preseleccionen para tres becas estatales no creo que ocurra todos los días. Y así contando hacia atrás: la graduación, la gala, el paseo de curso; y en el fondo, siento que ninguna me ha llenado demasiado. Todas felicidades efímeras. Placebos ilusorios que me entregan una alegría del momento, pero que al caer la noche, desaparecen.
Y asímismo, cayendo la noche me encuentro solo, y lloro. Porque no me queda de otra. Porque me tengo que tragar que me amenacen con cosas que afectan mi futuro como persona, por amar a alguien.
Me tengo que tragar que en el fondo, estoy hecho mierda, y que veo cada segundo como el último, ese segundo donde me canso y no doy más y desaparezco por fin. Porque así les haría la vida más fácil a todos. Un cacho menos.
Vine a cagarlas a esta tierra, y no, no lo digo en plan de "pobrecito el Nelson", pero si hasta cuando amo, hago daño, entonces comienzas a cuestionarte el motivo del por qué estás viviendo.
Me tengo que seguir tragando que estoy mal, porque ahora importa más mi futuro.
Me tengo que tragar que voy a tener un futuro, y más aún, me tengo que tragar que voy a disfrutarlo.

No doy más.

No hay comentarios: