9 de enero de 2012

#2.

Hace dos meses, cuando estaba saliendo del colegio, se organizó el jueguito del amigo secreto, en el que recibí una hermosa libretita de apuntes con temática de Valparaíso. La portada es bellísima, y el hecho de que mi profesora de Historia (que, dadas las circunstancias, creo que efectivamente es lo que haré con mi vida) la que me la regaló, hizo todo aún más perfecto.
Dentro, escribió las diez razones del por qué del regalo adicional a la libreta (un marcador de libro). Y el por qué de la libreta:
Razón número 8: Porque debes anotar todo lo que te sorprende y quizá algún día publiques un libro.
Es exactamente eso lo que tenía guardado para esa libreta, y las veces que la he tocado ha sido para descargarme, porque me he sentido elocuente y comienzo a escribir.
Hasta el momento, lo único que he tenido que descargar ha tenido relación contigo.
Quería aguardar a escribir el libro, me imaginaba algo así como: "notas para el amor separado" o algo parecido, pero no puedo evitar subir esta nota luego de leer lo que me escribistes.

Nota número 2.

El plato de tallarines que tengo en mi cabeza solo es la muestra clara e irrefutable de que soy un bipolar de mierda incapaz de ordenar mis pensamientos de una manera coherente. Si me preguntan ahora mismo cómo me encuentro, admito que estoy de puta madre, pensando/escribiendo en Ibérico luego de cagarme de la risa mirando tres capítulos seguidos de Física o Química, donde el último que vi, trataba sobre la homosexualidad de Fer y cómo se pasa mal al aceptarse a uno mismo, y se vive con miedo por el rechazo.
El alejarme del colegio y hacerme la idea de que en la Universidad no discriminan tanto me alejó un poco de la visión real de aceptarte. No es como que sea el más admitido y orgulloso gay del mundo pero a estas alturas lo llevo bien y realmente me está dejando de preocupar lo que piensen los demás. Pero a ti no. Mi mamá me dijo que para tus padres es algo nuevo y olvidé que para ti también. 
Todo esto lo digo porque aceptarme me costó más de dos años, y a ti con tu familia, quizá te lleve más.
En el fondo, además de paciente, tengo que ser compasivo, comprensivo y recordar que así como fue difícil para mi, para ti también lo será. Fuerza y fé.

31 de diciembre, 2011.

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