23 de enero de 2012

Me autodiagnostiqué depresión.

Después de la pataleta que hice anoche llorando por todo, me conecté a messenger y abrí tu blog por enésima vez en el día, para ver que la misma entrada seguía ahí, inmóvil, inerte; acto seguido presiono "kri" en la barra de direcciones y hago click en tu cuenta Twitter... nada, lo mismo, la misma nada.
Después reviso facebook, y miro las solicitudes de amistad y la tuya sigue ahí. Titubeo un momento entre el "confirmar" azul, y el "en otro momento" gris, y termino por dejar todo como está. ¿Qué acabo de hacer? Explicarte cómo espero y cómo me torturé todo el día de ayer repitiendo el relato anterior una y otra vez.
En messenger, hablo con el Pedro, y comienza a pararme los carros.
Es cierto que estoy hundido. Toqué fondo. Pero como dice Up de James Morrison con Jessie J: "una vez que estás en el fondo, the only way is up". Eso me recordó el Pedro, y le hice caso.
Una vez leí (y mi mamá me hoy me lo repitió) que los cambios son buenos, así que empecé por limpiar mi habitación, reordenarla, reorganizarla, sacar malas vibras, borrar -o aceptar- malos recuerdos, guardar como tesoros los buenos. Me deshice de muchas cosas y debo admitir que, aunque esto sigue doliendo, guardé las tuyas.
No saco nada con lloriquear en la cama y pasar días completos esperando un milagro.
No me estancaré por esperarte, solo avanzaré hasta que puedas alcanzarme.

Te amo.
19-20/ene.

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