A mi también me gusta leer sobre ti. Antes era como una necesidad. Ahora lo veo como una manera de sentirte cerca, y de recordarme a mi mismo por qué sigo esperando.
Sobre mi, bastantes cosas.
O mejor dicho, las mismas cosas, mejor explicadas.
El jueves me levanté relajado, e hice aseo en mi pieza, cambié la cama de lugar, que terminó por servirme bastante. Pegué por fin todos los recortes de películas que tenía e hice collage que me encantó. Aún me falta la mitad, pero no me he dado el tiempo de buscar las imágenes que me faltan.
Estoy leyendo un libro increíble. Leer me ayuda bastante, para despejar la mente, para despegarme un rato de mi realidad -ojo, que no lo digo como que necesite despegarme de mi realidad. Es más, desde que me determiné a dejar de lado la depresión y la pena sobre esto, estoy más contento, y despierto con más ganas de hacer cosas-.
En mi casa no hay plata para un gimnasio, pero mi papá sale a trotar en las tardes, y yo lo he acompañado una vez. Tengo la intención de salir más seguido, pero soy re malo para hacer actividades físicas, tu cachai po.
Mis viejos están bien.
El otro día lei una conversación que mantuviste con el Pedro -no lo odies, yo le pedí que me la pasara- y me llamó mucho la atención eso de que quieres arrancarte a mi casa.
En el fondo, no me desagrada la idea. Quiero verte, como que siento que, aunque hay un cierto riesgo de que sea para peor, quiero correrlo y llenarme de tu olor un rato.
El punto es que se lo mencioné a mis viejos -más explícitamente a mi madre-, que me dijo que en el caso de que fuese mi papá el que te abriera la puerta, no te la cerraría en las narices y te diría que te fueras. Al contrario, quizá te haga pasar y quiera conversar contigo para advertirte que lo que haces me puede dañar más a mi que a ti. Recuerda que mientras más tiempo pasa, más me acerco a los 18, y más peligros corro. Y por mucho que te quiebre verme siendo juzgado, a final de cuentas, el que queda con los papeles manchados por pedofilia soy yo, y no tú.
Con respecto a lo que dije sobre tus viejos, de que los odio y esas cosas, a veces me precipito al decir/escribir opiniones. Y perdón si lo escribí y te dolió, pero así me sentía en ese momento. No te digo que me agraden, quizá nunca lleguen a agradarme, pero sigo encontrando inconcebible que dos padres puedan dañar a su hijo de esa manera. Aún así, no soy nadie para ponerme a evaluar su crianza.
Hoy fue un lindo día también. Salí con la Araceli en la tarde, me acompañó a comprarme unas zapatillas y a (copión de mierda, me robaste la idea) hacerme el piercing en la ceja que quería desde hace tiempo. Nos fue bien, y pasamos, como siempre, a la biblioteca a mirar libros. Descubrí algo nuevo y una novela de Fuguet que es mi siguiente meta.
Con respecto a todo lo demás, he conocido a muuchos chicos este tiempo, y a pesar de que muchos me han dicho que soy lindo y que estoy "como para ellos", ninguno me llena -sentimentalmente hablando- tanto como tú. Si llego a tener algo estos días, será algo pasajero, sin mucha importancia. No me quiero ilusionar con nadie, y tampoco quiero que alguien se ilusione conmigo, porque una relación estable no me viene ahora.
Ojalá tu puedas conocer a gente bacana estas vacaciones, salir y despejarte. Que aferrarte mucho a los recuerdos no te hace bien, y eso te lo digo por experiencia propia.
Escribe tu también. Me encanta leerte y saber qué es de tu vida. Pero intenta tirar para arriba, porque leer malas noticias y penas no hace bien. Tu acuérdate que yo te amo, y yo me acordaré de que tu me amas.
No te cierres a las oportunidades. Conoce gente y sal un rato. Pélate si es necesario. Se feliz.
Te amo.
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