23 de diciembre de 2011

Iris.

Y me rendiría por siempre para tocarte,
porque se que me sientes de alguna manera.
Eres lo más cercano al cielo que alguna vez estaré,
y no quiero ir a casa ahora.
Y todo lo que puedo saborear es este momento,
y todo lo que puedo respirar es tu vida.
Porque tarde o temprano se acabaría.
Yo solo no quiero extrañarte esta noche.

Y no quiero que el mundo me vea, 
porque no creo que ellos entiendan
Cuando algo está hecho para romperse, 
solo quiero que sepas quién soy.

Y no puedes combatir las lágrimas que no salen
O los momentos de verdad en tus mentiras, 
cuando todo se siente como de película, 
sangras solo para saber que estás vivo.

No quiero que el mundo me vea, 
porque no creo que ellos entiendan
cuando todo está hecho para romperse, 
solo quiero que sepas quién soy.

El martes, cuando me dijiste, como medio frenético, que termináramos todo ahí mismo, no le tomé el verdadero peso a las cosas que estaban pasando, y precipitadamente te dije que no, que cómo se te ocurría. Ahora veo que el estúpido fui yo, y que verdaderamente las cosas deben terminar aquí.
Tengo un futuro, un futuro que quería contigo, pero por decisiones foráneas, no puedo tener, sin embargo, eso no quiere decir que el futuro no lo quiera. Es lo más preciado que guardo, mi meta máxima: estudiar, trabajar, departamento en piso 22, vivir tranquilo y metros por sobre el mar, así tenga que vivir solo.
Es cierto que te amo, pero también es cierto que amo a mi familia, y a mi futuro.
Me duele hasta el alma tener que tomar esta decisión, pero te prefiero a ti -y a tu familia- fuera de mi vida, antes que no tener mi futuro.
No quiero demandas ni amenazas, mi vida ya está lo suficientemente destruida, y si destruyen mi futuro, entonces tampoco quiero el presente.
Yo sólo espero que la conversación arregle las cosas, porque en serio que me duele todo esto.

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