Resignación. Así se llama esto.
Sin más nombres, sin más acepciones, soy un resignado.
Al final ellos "tenían la razón".
Al final ellos nos separaron.
Pero si tu padre lo quiere así, no me queda de otra más que acatar.
Quizá efectivamente sea lo mejor.
Quizá verdaderamente no eramos el uno para el otro.
Quizá quizá.
No quiero pensar mucho ahora, el hacerlo me destruiría más.
Solo quería agradecerte por todo lo lindo que ésto fue.
Y pedir disculpas por romper mi promesa a un día de hacértela, pero por mi seguridad, no puedo quedarme esperándote hasta marzo, cuando mi mayoría de edad transformaría lo nuestro en un arma de doble filo, y no puedo cortarme. Perdón, pero no puedo.
Reitero desde el fondo de mi resignación, gracias, y perdón.
Oficialmente hoy me rindo.
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