25 de septiembre de 2011

Esperar

Rogué a Dios porque todo saliera bien, porque no me pasara nada en el viaje. Rogué por salir ileso de la imbecilidad que estaba haciendo.
Todo apuntaba a que no debía ir, que debía perdérmelo, pero porque me importas, seguí adelante, y con ese mal presentimiento y todo, abrí la puerta de mi casa, le metí llave a la reja, y tomé la micro. 
El viaje lo sentía eterno, aunque no me di ni cuenta cuando llegué a Baquedano, subí, y esperé arriba.
Y en eso me quedé, esperando.
En eso me he quedado por lo menos los últimos 3 años de mi vida, esperando.
Sentado mirando hacia abajo a ver si aparece alguien que me mire con buena cara y no me haga asco. 
No debería tener pena, pero la tengo. 
No debería sentir rabia, pero la siento.
No deberías importarme, pero lo haces.
Mil hueás clichés. No quiero nada. Chao.

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