7 de febrero de 2011

asexuad[a].

Y de a poco el corazón agigantado se contrae, hasta solo transformarse en una simple pepita de arroz. Llena de nada se arrastra para encontrar más del elixir que antes la había hecho crecer, sin embargo éste está extinto, desaparecido, descontinuado.
Cada una de sus venas pide por más de la extraña droga que le genera millones de alucinaciones sobre utopías exquisitas, mundos perfectos donde hay millones de personas como ella; pero el no haber tenido su tónico maravilloso por cierto tiempo la hizo entrar en razón, analizar que esas mierdas de fantasías no existen, y que es única, siempre será única, y está sola, porque ha cavado una tumba que ni ella misma sabe como rellenar.
Y ahora, en el fondo, lamenta todo camino recorrido en el pasado. Pide disculpas a un nadie mientras todo su alguien marcha a kilómetros por sobre su tumba, ignorándola.
Grita que dentro de un tiempo se arrepentirán, que la necesitarán, que la recordarán, que la amarán.
Y de a poco el corazón agigantado se contrae, y ahora no es más que un granito de arena enterrado millas abajo. Mientras su alguien avanza él se reduce a un nadie.