Porque aún teniendo esa asquerosa masa blanca en su ropa interior. Decidió seguir mirando, a ver como reaccionaban las multitudes.
Se creía una estrella de rock, y tenía el ego aún más alto de lo que él quería.
Pero mentía.
Se las daba de inocente, se las daba de inconciente, se las daba de ignorante.
Pero mentía.
Se las daba de callado, se las daba de inseguro, se las daba de introvertido.
Pero mentía.
Tenía un montón de gusanos color verde comiéndole las venas del cerebro. Era joven, y rebelde a su manera. Vivía dentro de los márgenes atacando desde adentro. Despreciaba las críticas; y sonreía incluso cuando no le gustaba sonreír. Retenía el llanto, y fue inscontante a sus pensamientos una noche que no sabía realmente que hacer con su vida. Ahí fue donde asesinó a su padre, y estafó a su hija.
Mas tarde, fue cuando se dio cuenta que lo que hacía, era malo. Que sí era joven, y que su edad mental, era la que intentaba aplastar en sus sueños más profundos.
Le rogó a Dios por misericordia, mucho perdón y poca protección. Sin dolor para su bosque. Y por sobre todo, orientación para no empaparse en gasolina. Y simplemente, recibir el viejo y típico chapuzón.
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