Quería no hablar más de ti, no volver a mencionarte, no volver a recordarte, pero es como pedirme ahora mismo que deje de respirar porque hasta la más mínima cosa me lleva a alguno de nuestros momentos.
Te extrañaré (te extraño) mucho, pero si tú decidiste dejarme, no hay nada más que pueda hacer. Yo solo quería que supieras que te amo, ahora, y probablemente nunca deje de hacerlo. Pero como cuando algo muere, tendré que aprender a vivir con ello.
Espero que seas feliz, y que se solucionen los problemas con tus padres, porque aunque ni tú mismo quieras admitirlo, los tienes. Después de todo el apoyo de tu madre no es incondicional (de otra manera, hubiese llamado a mi casa), y eso debe resultarte duro. Pero como te dije un montón de veces, primero madura, y luego espera a que tus papás comprendan tu situación, y luego trata de comprender la mía.
Estás en segundo medio, y no logras entender lo que significa cumplir la mayoría de edad y verte de pronto parado en un campo lleno de personas que quieren lo mismo que tú, un futuro. Yo no puedo permitirme correr riesgos con respecto a eso.
Te lo repetí millones de veces: no quiero apresurar las cosas, y sigo pensando lo mismo.
Se que es estúpido, pero espero que no me odies por no ir a Las mercedes.
Ahora no es el tiempo para un tu y yo.
Quizá dentro de algunos años lo sea, no lo sé, no soy el que dice eso, es mi esperanza, que no quiere morir.
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