Al ponerse de pie muy rápido se mareó y necesitó sentarse de nuevo. Volvió a estirarse en la cama, mirando el techo que ahora, con sus ojos dilatados, parecía ser parte de la marea que sonaba en la lejanía no tan lejana de la playa privada que tenía su hogar, el hogar de sus padres, y de sus abuelos, y quién sabe de cuántas generaciones atrás. Aquella añosa casa se había impregnado en sus almas transformándolos a todos dentro, en parte de amueblado. Eso eran todos ahí dentro, muebles. Llenándose los bolsillos con el dinero de los que gastaban saliva, sudor y sangre por una hogaza de pan.
No utilizaban nada de ese dinero. Para ellos siempre significó ahorrar. Costear una nana era demasiado caro, por lo que solo no ensuciaban y mantenían todo tal y como estaba.
Lo cierto es, que la brisa marina que absorbía la madera del lugar, no juntaba el polvo, y por ende, nunca nadie usó el plumero que hacía de lindo adorno en la cocina, también de adorno.
De hecho, toda la casa era un adorno, y sus habitantes, parte del amueblado.
Entonces el mueble fue al refrigerador vacío, a mirarlo, buscando por comida de adorno, que saciaría el pseudo-hambre que sentía su estómago de madera, pero nada, porque su casa era nada, su alma era nada.
Resignado y aletargado por un dolor mudo, mira el espejo de su baño y logra divisar a alguien. Entrevé que un ser lo mira fijamente a los ojos.
Alto, de ojos cafés, pelo negro y con barba de descuido; acerca su mano al mismo tiempo que él al espejo, pero el contacto fue frío, desagradable, inerte.
Junta sus dos manos y siente cómo una gota de agua salada había corrido todo el camino desde su ojo, por su mejilla hasta su boca, abierta por la impresión.
Acto seguido, toma su laptop, para introducirla a su bolso de viajes. Con ropa interior y su cepillo bastaba.
La clave de la caja fuerte la recordaba perfectamente, lo siguiente era tomar el dinero, arrojarlo a las burbujas de sal, y disfrutar del mar, de la calidez del agua de medianoche.
Flotar a la deriva.
Mirar la luz lunar.
3 comentarios:
Repito la incoherencia que escribí ayer.
Te amo, querido :*
asghdfhgdasd, weón rico, siempre me sacai sonrisas cuando me escribes en el blog ... Primero tú, segundo tú, tercero tú. Ahora, comienza por hacer eso. Te falta ego en tu día a día, pensar un poco más en ti. Y te amo, YO <3.
Es que estoy hecha mierda. Y ver un color ''positivo'' en mii blog, quizás, me haga bien.
Te amo :*
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