25 de febrero de 2011

Mocos hinchados, ojos colgando.

Me importa poco lo que me digan, soy así y, con lo testarudo que soy, dudo que pueda cambiar. Le tomo importancia a lo poco importante.
Ahora mismo, solo pienso en la puta ley de la vida, llena de dolor para hacernos crecer: "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" y toda esa mierda injusta junta.
No fui el mejor de lo amos, lo reconozco; a menudo olvidaba ponerte comida en el plato, y muchas veces me desconociste por lo mismo, pero ¿ahora? ¿en serio?
¿Justo cuándo intentaba mejorar las cosas? ¿tenías que esperar a que pensara en comprar una correa? ¿en el mismo momento en el que realmente comencé a amarte?
Y lo que más me emputece es que poco les importas a lo demás: "déjalo que se vaya, es para mejor, no lo voy a echar de menos".
Yo si, yo te extrañaré compañero. Y por lo mismo guardo esa gotita de esperanza que me dice que te sentiré ladrar una vez más.

Whn wll I c u again?

1 comentario:

Jana. dijo...

Se supone que son los mejores amigos del hombre ( aunque me traumen con sus ladridos y mordizcos que me dieron cuando era chica; sí, hubo en mi vida momentos que fui más enana aún ), y es esa necesidad, ese hambre que te agarra derrepente, porque lo sabemos o lo intuímos, y queremos amar a alguien, justo en el momento en que se irá. No existe " ley de la vida ", en realidad, no existe ley válida. Sólo tu amor, quizás, hacia ese chumingo/a protector y querible es lo real, es lo válido.



Ojalá aparezca .