1 de febrero de 2011

De torero.

"Dejé unas monedas sobre la mesa y cojeando salí del bar. La ciudad seguía triste, aunque fuera verano, aunque ni una sola nube se interpusiera entre los hombres y el cielo, aunque ningún pájaro negro planeaba sobre mi cabeza, y así empecé a cruzar la calle, pensando, Verónica, mi amor, pensando por qué tememos tanto mirar de frente a la vida los que hemos visto los áureos destellos de la muerte.

Hamburgo 1993-París 1994"

Nombre de torero.
Luis Sepúlveda

A grandes rasgos, la novela como thriller es excelente. Todo éste misterio sobre el actual paradero de las sesenta y tres malditas monedas de oro es intrigante, te absorbe dentro de un caso completamente ficticio afectado por problemas completamente reales. No obstante, como novela de amor, me dejó con gusto a poco, al no saber qué demonios pasaría con Verónica luego de su tratamiento, y si realmente funcionaría.
Sé que leí una vez a Luis Sepúlveda, en La historia de una gaviota y el gato que le enseño a volar, aunque francamente no logro recordar de qué se trataba el libro, o la manera en que estaba escrito (nota: leerlo nuevamente), por eso no acoto nada acerca de libros antiguos del autor con respecto a éste, y no es que sea crítico de libros o algo parecido, pero creo que es necesario admitir que el libro es increíble; de éstos libros que te puedes comer en una sola noche para llegar a la verdad de las cosas.
Cabe destacar además que de una retorcida manera te enseña historia de la segunda mitad del siglo XX, con antecedentes, causas y consecuencias de la polaridad mundial y el innombrable golpe de estado de 1973.

1 comentario:

Jana. dijo...

No me gusta Luis Sepúlveda. No le creo :$ xdddddd



te amo, <3 :*