La palabra sola ya entristece. Efe-i-ene. Fin.
Me dolió ver como se me acababan las páginas del libro que durante meses me gritaba "léeme, léeme, léeme" encima de mi cómoda/velador.
Al principio no le tomé el gustito amargo, pero una vez que probé la sopa de mi mamá, y pude finalmente, analizar el sabor de mis pensamientos, encontré en ellos ese toque de nostalgia que siento cada vez que mi rutina se ve alterada.
No hay que malinterpretarme; no es como que me vaya a dar una depresión porque se me acabaron los libros de Stephanie Meyer por leer. Pero es que ya estaba haciendo a Bella parte de mi vida, y saber que no hay relato nuevo cercano de ella, es como despedirse de un amigo, y no lograr saber nunca más nada sobre él.
Quizá deba buscar nuevos horizontes, talvez algunos más adultos (aunque por mucho que me digan que éstos libros son niñerías, o "sin sentido" a mi me da lo mismo, me encantan igual).
Quizá deba leerlos todo de nuevo.
Lo único certero eso sí, y lo que me consta a mí mismo de mí mismo, es que seguiré leyendo, para seguir encontrando amigos irrealmente sabrosos en páginas eternas de un libro que está recién por comenzar.
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