21 de diciembre de 2010

Avec l'amour.

Mirando el testamento lleno de aversión me doy cuenta lo difícil que es leer esas cosas -como un tabú-. Y aunque hayan pasado meses, el dolor sigue, porque ese error lo cargaré conmigo toda una vida -hablo como si tuviera más vidas-.
Es increíble lo que haz hecho en mí; porque tal vez nunca te amé de la manera en que tú quisieras que yo te amara, pero fuiste mi musa por mucho tiempo; y más que amarte, te adoraba, te idolatraba. La persona perfecta; mi persona perfecta.
Dicen que el complejo de Edipo se desarrolla en todo hombre, pero lo extraño es que no te pareces a ninguno de mis padres; al contrario, eres la gota de aceite en mi enorme balde de agua.
El punto es que no sé nada sobre mí, me desconozco, porque un día me gustan los espárragos, y al otro no; y constantemente busco modelos, busco abejas reinas a las que seguir, porque el siguiente paso que tome lo temo sin consultarlo antes.
Escaseo en inspiración y de inmediato -osea sin pensármelo- te consulto. Como un oráculum, un compendio calendariotesco del futurush inciertívoro. Mi oráculum.
Bien extraño lo que muchas personas causan en uno mismo.
Lo único que puedo asegurar ahora, es que si alguna vez llego al final de mi vida, cuando pase todo el flashback frente a mis ojos, pensaré en ti como una persona que me llenaba sin llenarla yo a ella, eso es lo que duele, la unidireccionalidad de una relación que por años intenté fuera recíproca.

Uno olvida muchas cosas.
Todas las otras son vitales.

1 comentario:

Jana. dijo...

Es extraño amar tanto a alguien sin ser amado de la misma manera. Por primera vez veo (y le creo) a alguien que diga que le es, o fue, difícil el no querer tanto a alguien como te querían a ti.


te amo, Ashito y y y :*