24 de octubre de 2010

Milagrito.

-Sé que al leer ésto se matarán de la risa, porque se burlaron de mí cuando dije lo que me pasaba, pero no entienden el milagrito que resultó-

La otra noche estaba inspiradísimo pintando "café en Arles" de Van Gogh para mi trabajo de arte, y digo inspirado porque es una de las pocas veces que he sentido que el trabajo estaba funcionando, cuando de pronto veo pasar una sombra blanca -es un poco irónico que una sombra sea blanca- desde el baño hacia mi pieza; indiferente y aún bailando con la música que oía, sentí un leve ruido, y me asomé de nuevo al pasillo que conecta mi habitación con el baño, cuando veo el taco de recados que suele estar en la pieza de mis padres, botado en medio del pasillo, y analicé que talvez sería ese el sonido que acababa de escuchar; entonces fue ahí cuando me empecé a sentir un poco inquieto, es decir, ¿a cuantas personas les tiran tacos en sus pasillos? Así que solo me limité a hundirme en mi gigantesco sofá café con mi notebook y seguir distrayéndome con la música, solución que fue mucho peor, porque la misma sujestión me hizo escuchar voces en mi pieza. Muerto de miedo le aviso a mis dos mejorcitas y a mi hermana perdida, lo que me estaba pasando. Incrédulas las tres obviamente, comienzan a molestarme con cosas como "te van a venir a tirar las patas en la noche", "no mires al pasillo de nuevo porque verás una mujer de pelo negro y vestido blanco mirándote". Entre broma y broma, se me olvidaron los espíritus y me fui a la cama.
A la mañana siguiente, continúando con los hechos extraños, vi frente a mi velador/cómoda, mi caja de los recuerdos. Caja que yo suelo dejar en una repisa arriba de mi escritorio, al otro lado de mi cuarto.
La cosa es que hoy en la mañana me dio por revisar el taco cuando de pronto cae una de las hojas sueltas con algo escrito. Con una letra que claramente no era mía decía: "find yourself again".
Como buen investigador privado, y con la más rápida sinápsis posible, conecté cabos sueltos y descubrí mi milagrito.
~Llevo días intentando encontrarme, encontrar de nuevo esa personalidad que buscaba, y mi caja de recuerdos no era otra cosa que un utensilio para hacerlo, ya que luego de mirar su contenido por unos treinta minutos, no hice más que recordar hermosos momentos de risas y enojos. Viejas dedicatorias espontáneas que el tío Fernando nos hacía escribir a final de año. La carta de mis papás. El broche de mi graduación. El gusano más grande del mundo. Mis ocho gatos.
Creo que sólo tenía que darme cuenta que el reencuentro conmigo mismo no es otra cosa que dar vuelta la página, y lograr seguir adelante como siempre lo he hecho.~

-Gracias Cajita de Recuerdos.
Gracias Dios.-

1 comentario:

Jana. dijo...

te creo todo (mentira, todo, hasta donde dice "Gracias Cajita de Recuerdos". Las otras dos palabras no).
Te amo, ¿sabíay? ♥