28 de octubre de 2010

Brisa de otoño.

El decir adiós para mí, y estoy seguro que para ella tampoco fue fácil. Me sentía entre la espada y la pared, y sin embargo opté por un mejor futuro, confirmando que mi pueblo no me entregaría uno. Acepté y dije que sí por vivir haciendo lo que me gustaba hacer. Nací para ser un artista, y ahora que estoy camino a Los Ángeles, no puedo mirar atrás, solo me bastó una frágil despedida, y un amargo sentimiento de culpa, al dejar todo un libro abierto tras aquella carretera de Hackensack.

1 comentario:

Jana. dijo...

¿Se viene, se viene? ¿Podré leer una historia nueva?

¿Sabes cuan feliz fui al escucharte ayer?