No por cansancio, más bien porque no tenían un desenlace, ni un final tampoco. Recordaban pequeñas anotaciones antes de la lujuria del creador; pero esa pastilla borramemoria funcionó a la perfección y ya no quedaba inspiración.
Nunca disfrutaron de la canción realmente; es decir, amaban el estilo country, pero habían tonos aún mejores, que sí valían la pena, y coincidencialmente, de la misma reputación y estilo.
Se les ocurrió escribir el día que vieron las imágenes, y relacionaron enseguida un hermoso largometraje que haría llorar a multitudes tanto como a mí El sustituto.
Pero no les resultó, porque las caricaturas resultaban más llamativas que las letras, y no es que ellos persiguieran ésta idea, para nada; pero así se dio la situación.
Así que nunca llegaron a su hogar verdadero. Sólo permanecieron en su casa temporal.
Tranquileins, que de todo corazón te digo.
Acá no he terminado.
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