7 de agosto de 2010

SinFín.

La historia no podía seguir así; siendo dividida en tres, tanto escritor como máquina tuvieron que detenerse.
No por cansancio, más bien porque no tenían un desenlace, ni un final tampoco. Recordaban pequeñas anotaciones antes de la lujuria del creador; pero esa pastilla borramemoria funcionó a la perfección y ya no quedaba inspiración.
Nunca disfrutaron de la canción realmente; es decir, amaban el estilo country, pero habían tonos aún mejores, que sí valían la pena, y coincidencialmente, de la misma reputación y estilo.
Se les ocurrió escribir el día que vieron las imágenes, y relacionaron enseguida un hermoso largometraje que haría llorar a multitudes tanto como a mí El sustituto.
Pero no les resultó, porque las caricaturas resultaban más llamativas que las letras, y no es que ellos persiguieran ésta idea, para nada; pero así se dio la situación.
Así que nunca llegaron a su hogar verdadero. Sólo permanecieron en su casa temporal.

Tranquileins, que de todo corazón te digo.
Acá no he terminado.

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