10 de agosto de 2010

Esponjita.

Recuerdo muy bien aún, que cuando era pequeño, todo lo que me pedían, lo hacía.
Era ingenuo.
Una noche cualquiera, mi mejor amiga de aquél tiempo, celebraba sus catorce años, y decidió invitar a su "notanamigo" vecino. Aquél que la hirió en el pasado, aquél que inventó rumores sobre que: "estaba más tocada que fierro de micro" y que "estaba más usada que paño de cocina".
El punto es que ella decisión invitarlo, y aún más fue a buscarlo, cuando el momento de la fiesta llegó.
Algunos la llamaron cínica, otros decían que intentaba hacer sentir culpable al vecino notanamigo, y yo solamente la creí una increíble persona, con una gran capacidad para olvidar y perdonar, alguien sin rencor.
Doy gracias porque aprendí esa lección -que no era ni mía-, y hasta el día de hoy, me es casi imposible ser rencoroso, me es casi imposible recordar el sentimiento de odio, me fue increíblemente fácil absorver como esponjita.

1 comentario:

Shireeno dijo...

Te comprendo pero por sobre todo te apoyo ¿Odiar? que verbo es ese xd