Recuerdo muy bien aún, que cuando era pequeño, todo lo que me pedían, lo hacía.
Era ingenuo.
Una noche cualquiera, mi mejor amiga de aquél tiempo, celebraba sus catorce años, y decidió invitar a su "notanamigo" vecino. Aquél que la hirió en el pasado, aquél que inventó rumores sobre que: "estaba más tocada que fierro de micro" y que "estaba más usada que paño de cocina".
El punto es que ella decisión invitarlo, y aún más fue a buscarlo, cuando el momento de la fiesta llegó.
Algunos la llamaron cínica, otros decían que intentaba hacer sentir culpable al vecino notanamigo, y yo solamente la creí una increíble persona, con una gran capacidad para olvidar y perdonar, alguien sin rencor.
Doy gracias porque aprendí esa lección -que no era ni mía-, y hasta el día de hoy, me es casi imposible ser rencoroso, me es casi imposible recordar el sentimiento de odio, me fue increíblemente fácil absorver como esponjita.
1 comentario:
Te comprendo pero por sobre todo te apoyo ¿Odiar? que verbo es ese xd
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