4 de julio de 2010

Since yesterday.

Cuando miré el día, supe de inmediato que haría frío; y así pasaba, hacía frío. Tenía que estudiar para una prueba viva y tres muertas. Pero no fui capás de retener en todo el puto día una pizca de información, por mera flojera, o porque no estoy atento, pero no lo hice.
Estoy cansado. Y no cansado de un comportamiento, o de una persona. Estoy cansado de mí, de mis amigos, de mi familia, de mi casa, de mi cama, incluso de mis duchas.
No quiero dormir, ni leer, ni estudiar, ni escuchar música, ni escribir... pero aún así lo hago, mi cuerpo me lo pide, lo necesita, lo desahoga.
Ahora me rasco el cuerpo por tanta mugre que tengo encima, pero no soy capás de levantarme de ésta silla de computador, roñosa y desgastada -es usada y la compramos en cinco mil pesos- para tomar un poco de agua, y refregarmela en el cuerpo.
Sigo cansado de leer estupideces -sin ofender a Uribe, a Dickens y Hesse-, me refiero a estupideces sobre cosas inexistentes que yo aún no logro probar recíprocamente, y aún más, mal escritas.
Since yesterday es como el título de una canción, una canción picá', una canción con despecho, una canción cómo ésta, la que estoy escuchando ahora, y que nadie más que yo logra escuchar.

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