15 de julio de 2010

Epitafio.

Acá yace el difunto que no supo aprovechar lo suyo.
Que lo tenía todo, menos ojos. No pudo ver su tesoro.
Acá yace aquél que murió jóven, se hizo viejo muy rápido.
Acá yace el que no será recordado, puesto que nadie necesitará recordarlo.
Acá yace aquél que mientra dudó de la vida, ésta avanzaba y lo dejó atrás.
Acá yace aquél cuya última voluntad es que sus historias sean alguna vez contadas.
Acá yace aquél cuya primordial voluntad es que no lloren por él.
Puesto que sólo serán lágrimas derramadas en vano.
Acá yace el que no disfrutó de una vida plena, más bien una muerte insegura.
Acá yace el frustrado, el que nunca hizo lo que quería hacer.
Acá yace el callado, el que nunca dijo lo que realmente pensó.
Acá yace el mudo, el que nunca pudo hablar de verdad.
Acá yace el cobarde, porque nunca tuvo la valentía de decir quien era.
Acá yace el botado, porque nadie realmente lo entendía, se botó a sí mismo.
Acá yace el despistado, que caminó en la dirección contraria.
Acá yace el mentiroso, que no amó y fue amado.
Acá yace pura mierda, cuidado con pisarla, apestan los pies una vez que pasas sobre ella.

1 comentario:

Jana. dijo...

Y qué hago cuando piso mierda, si da tanta buena suerte?