Hoy tengo ganas de gritar.
Y no algo coherente, para nada, gritar lo que sea.
Como que sé que los elefantes no saltan;
Como que sé que las cucarachas serían el único ser vivo que sobreviviría a una guerra nuclear;
Gritar cosas como que el cielo es azul, y el mar está estrellado.
Gritar estupideces como "¡Cállate y no me gritís!"
O simplemente cantar a Paramore lo más agudo que puedo, para así ahogar la voz de Hayley Williams, y que se escuche sólo la mía.
Gritar para gastarme la voz y así no poder hablar, o escucharme la voz rara, y desconocerme incluso de voz.
Gritar para tener otra voz y molestar a alguien por teléfono.
O podría también quedarme bien calladito, y gritar por mi blog.
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