Donde vivía no podía ver mucho, salvo los hilos de luz que se colaban por entre las aberturas del cajón.
No me pregunten si lograba sentir... 7 años en oscuridad no son más que solo voces sordas, gritos mudos, y palabras sin sentido.
Claro que extrañaba salir, ahí fuera me sentía libre, nadie podría tocarme, hacerme daño, nada; y si bien escuché peleas, quejas, llantos y tristeza, aún así me animo, y quiero salir de acá, estoy dispuesto a aceptar que tendré que acostumbrarme a vivir fuera de éstas cuatro paredes.
Un día le oré a Dios, o a lo que recuerdo de Dios, que me sacara de aquí, que me diera una señal, algun tipo de indicio para liberarme, y ser parte del medio externo.
Esa misma noche tuve un sueño vomitando una llave, y creánme, la falta de educación no afectó mi nivel de analización, y es que enseguida logré comprender que quizo decir Dios con ese sueño.
Si la llave la tengo yo mismo, ahora solo resta encontrar la cerradura...
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