28 de abril de 2010

Sencillamente exquisito.-

Igual que pisar una hoja sequita en un día de otoño.
O sentarse en un lugar tranquilo bajo la lluvia y escuchar como cada gota golpea el piso.
O revolver un mazo de cartas nuevas.
O tirar un pedazo de velcro.
O probar una comida con mucho apetito.
O mejor aún, tan sencillamente exquisito como probar tus labios.
Sólo eso...

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