El hecho de tener la muerte tan cerca éstos días, increíblemente no me afectó en un principio, pero tarde o temprano tenía que llegar el charchaso.
No estuve ahí, y tampoco ví como quedó ella tan degradada por lo efectos de la mortal enfermedad, pero en la distancia duele.
Por que es familia después de todo, y a pesar de que no le duele a mi madre, le duele a su madre y su madre es como mi madre también, y su dolor es el mío.
Derramar un par de lágrimas por alguien que se ha ido es totalmente aceptable, e incluso es poco.
Sólo le pido a Dios, Jehová, que cuides de ella, por que fue una excelente persona, amiga, madre, abuela y hermana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario