5 de marzo de 2010

Don Error.-

Estaba un día como cualquier otro don Error cocinando zapatos, lustrando su polera, y lavando los tallarines cuando vio pasar a doña Duda.

-Buenas noches.- asintió Don Error.
-Buenos días?- preguntó doña Duda.- Creí que serían calcetines ahumados.
-Tengo los calcetines colgados doña Duda, estoy cocinando zapatos con salsa, le apetece un plato? o prefiere una taza de té?
-No lo sé, lo dejaré con la duda.

Y se marchó. Lo que doña Duda no sabía, es que don Error, por error se había enamorado perdidamente de ella, con su caminar tan cocoroco, y su vestidito floreado que llevaba cada en la mañana cuando pasaba y tenían la misma conversación.

-Buenas tardes doña Duda.
-Buenas noches?- volvió a preguntar.- Crei que serían zapatos con salsa lo que usted tenía.
-Ayer fueron zapatos con salsa, hoy puse los calcetines a recocer, le gustaría un plato? O tal vez una taza de té?
-No lo sé, lo dejaré con la duda.

Sin embargo un día, don Error, decidió romper la rutina con doña Duda.

-Buenos días doña Duda.
-Buenas tardes?- preguntó otra vez.- Creí que había hechado la polera a la plancha don Error.
-Me equivoqué doña duda, estoy friendo mis calzoncillos.- afirmó don Error.- Quería hacerle una pregunta doña Duda.
-Dígame don Error.
-Usted está también enamorada de mi, como yo lo estoy de usted?
-No don Error, se equivocó, yo no estoy enamorada de usted, cometió un error enamorandose de mi.
-Pero doña Duda!
-Qué?
-No podía simplemente haberme dejado con la duda?

1 comentario:

Anónimo dijo...

excelente historia.. :)
buena forma de relatar

un abrazo