15 de octubre de 2009

Mi pequeño edificio.-

Me costó, pero creo que logré entender el mensaje, la metáfora que lograba explicarme el por qué de muchas cosas, que lograba hacerme entender, que no soy un anormal, y probablemente esté caminando por un buen camino.
Creo que mi vida se ha tornado una especie de edificio, que voy construyendo yo mismo día a día, ladrillo por ladrillo, y que no tiene una cantidad exacta de pisos, o una altura definida, y de vez en cuando viene uno que otro temblor que bota un par de ladrillos, pero siempre tengo el cemento que necesito proporcionado por mis constructores, y siempre sé que podré seguir construyendo más habitaciones para más comodidad de las personas que habiten mi edificio.

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