
Digamos que un día le pedí a Dios una persona, una que me entendiera, que tuviera mis gustos, que fuera cómo yo, alguien para querer, alguien por conocer.
Digamos que Dios la envió, digamos que la qiero, digamos qe estoy sintiendo de nuevo esa exquisita sensación de lo qe es qerer a alguien.
Digamos que estoy cantando victoria antes de comenzar la batalla, digamos que sé lo que estoy haciendo, que soy consiente del riesgo, y me arriesgo, digamos que todo sale bien, digamos que hay un sueño cumplido.
Digamos que me equivoco otra vez, digamos que sufro, digamos que aún así, hay un sueño cumplido, encontré lo que quería encontrar, Dios me mando a alguien nuevo con quien compartir, con mis gustos.
Digamos que hay un sueño cumplido.-
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