Una humilde y pobre niña se arrodilla frente a su cama. Es creyente, pero no le gusta rezar, repetir palabras es incoherente para ella, prefiere hablarle a Dios, como su hija, como su hermana, como su pariente, como la persona a quien más ama.
-Querido Dios, gracias por un día más de vida. Hoy por suerte alcanzó para que comieramos todos. Te pido perdón por los errores que cometo, que se que no son pocos, y te pido por favor piedad con la gente mala de este mundo, que analizen y se den cuenta que lo que hacen, es malo, y se detengan. Te doy gracias por...
La niña se detuvo por unos segundos, como si dudara de lo que iba a decir a continuacion era lo correcto.
-...te doy la gracias por mi vida, sé que hay personas que están viviendo mejor que yo, sin embargo, yo tengo una madre esforzada, y un hermano mayor que me protege de todo daño. Gracias por hacerme importante, gracias por darme vida, y gracias por darme esperanzas. Día a día, veo que el mundo se pone cada vez peor, guerras, muertes, enfermedades, maldad, aprovechamiento, injusticia, esclavitud. Y que anteriormente han pasado cosas malas, por que nada sería igual si en aquella dictadura no hubiera muerto mi padre por defender sus derechos, pero siempre he entendido que jamás hay que quedarse en el pasado, no hay que lamentarse por cosas que ya pasaron, y jamás hay que preguntarse que hubiera pasado si... te agradezco por el presente que tengo ahora, por la ayuda que nos haz brindado, desde ahora haré mi propio destino.
La niña se puso de pie para luego acostarse y dormir una larga y reconfortable noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario