
Que irónica llega a ser la vida de vez en cuando.
Siempre escribo o hablo de valentía; que hay que afrontar nuestros problemas, encarar nuestros defectos y destacar nuestras virtudes.
Destacar virtudes es facilísimo, sólo hay que alardear de lo que podemos hacer bien.
Pero encarar nuestros defectos es la parte difícil, decir que es lo que estoy haciendo mal, aunque sea para una persona tan confiable como un mejor amigo, es una de las situaciones más incómodas y complicadas que se pueden ver en la vida.
Talvez no deba tomar ese aspecto como un defecto, pero si voy a ser diferente, y temo a eso, a ser tratado de una manera diferente.
Por un lado, necesito desahogarme, compartir emociones y vivencias; pero para eso necesito decirle a alguien el secreto, necesito revelar quien soy realmente y que es lo que pienso en realidad.
Todo se me hace difícil, y sólo le pido a Dios, que me ayude en estos momentos tan complicados en mi vida.
No quiero ser tratado diferente, no quiero que mi vida cambie, pero tarde o temprano llegaría el día.
Justo ahora, no puedo ser un cobarde.-
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